“¡No te la puedes perder! ¡Te va a encantar la exposición!” . Con tal emoción se expresaba Carolina. Tan sólo hace unos días comía con una ex-directiva de distintas multinacionales de renombre, y ahora dueña de una agencia de comunicación y relaciones públicas. Carol, estaba convencida de que era importante mi involucración en un evento que tendrá lugar en breve, para ir más allá de los paradigmas del customer experience. Y.., cuestiones del destino, apenas dos días antes yo ya había estado en dicha muestra.

La exposición está en Madrid, se llama “Duchamp, Magritte y Dalí, revolucionarios del siglo XX” , en el Palacio de Gaviria y rinde homenaje a toda una generación de artistas que rompieron moldes, cambiando para siempre el arte del siglo pasado. No pude evitar ver un marcado paralelismo con los tiempos actuales y con la disciplina de neuromarketing en la que trabajo.

Históricamente, el dadaísmo surgió como una rebelión artística ante los acontecimientos de la Primera Guerra Mundial. Sus creadores consideraron que los planteamientos racionales de los seres humanos habían fracasado, dado que no habían conseguido la paz, y creyeron que la falta de racionalidad debía llegar al arte.

Incluso, el propio término «dadá» fue escogido al azar por sus creadores precisamente con el objetivo de que no significase nada, que no respondiese a ninguna “razón”. Querían subrayar que lo importante no era el término (tratar de ponerle nombre o conceptualizarlo hubiera sido algo racional) sino el arte en sí: las creaciones surgidas en el grupo y las emociones que suscitaban en el público. Y he aquí la vinculación con mi mundo: EMOCIONES y FASCINACIÓN.

No pude evitar ver un marcado paralelismo con los tiempos actuales y con la disciplina de neuromarketing en la que trabajo.

Poco después, en torno a la figura de André Bretón, surgió el surrealismo inspirado en el movimiento dadaísta. Entre sus expresiones artísticas encontramos obras aparentemente sin sentido, como los collages o los textos de escritura automática.

Lo que quizá más caracteriza a este movimiento es la presencia de una imaginería simbólica que genera emociones al espectador, a veces incluso “demasiado fuertes”, como las evocadas por la película “Un perro andaluz” de Luis Buñuel y Salvador Dalí, focalizadas en el “asco” y la “repugnancia” nada más comenzar.

El subconsciente y los sueños como manifestación del mismo, se convirtieron en el eje de la creación artística. Y ésto nos lleva a la influencia del psicoanálisis y de su máximo exponente: Sigmund Freud.

Ya hemos encontrado la primera conexión, ¿cuáles serán las siguientes? Te lo contaré la semana que viene en mi siguiente post. ¡Ten un día FANScinante!

To be continued……

 

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