“Llegué a un hotel y allí estaba el testimonio completo de su declaración en el diario El Mundo. Imposible mostrarme indiferente ante lo que para mí es una evidencia. Por eso, escribo este artículo, una columna un tanto distinta a lo que normalmente me tiene ocupada.

Llevo ya más de una década dedicándome al mundo de las emociones del consumidor, lo que te obliga a documentarte sobre las emociones humanas y lo que me llama la atención, son los niveles de desconocimiento y la falta de interés que hay sobre ellas en algunas instituciones. No nos lo deberíamos permitir, pues juzgamos y sentenciamos sobre ellas.

Nos encontramos ante un juicio que en España está generando polémica, la supuesta violación por parte de cinco chicos en los San Fermines a una chica. Y, ¿cuál es el debate? Si, fue o no sexo consentido, por una razón, la chica no chilló, no huyó, no pidió auxilio ante el hecho….

Me sorprende, que no se entiendan a día de hoy las posibles reacciones de una emoción conocida por todos: “el miedo”. Por eso, me gustaría con estas líneas, arrojar algo de luz sobre la forma de actuar del ser humano ante un hecho traumático.

Cuando el cerebro funciona de forma normal, bajo una sensación de seguridad, procesa toda la información que le llega a través de los sentidos de forma constante y se van conectando estas sensaciones con nuestros recuerdos y con otras experiencias. Sin embargo, cuando un estímulo es percibido como generador de miedo se activa el cerebro instintivo y las respuestas que se pueden producir ante este hecho son de tres tipos:

1. Activadoras: Suponen una aceleración de la persona, ésta se llena de fuerza. Son conocidas como la reacción de “El León” y pueden ser de tres tipos:

  • Lucha
  • Huida
  • Defensa

2. No activadoras: Ante una situación donde el cerebro entiende que no hay opciones de ganar se produce una reacción pasiva. Son conocidas como la reacción de “El ratón”. Son de dos tipos:

  • Congelación
  • Muerte fingida

Ratón León

3. Disociación: Ante el trauma, nuestro organismo nos protege para hacer adaptativa la respuesta. El Córtex deja de estar involucrado en la misma, no hay pensamiento, no hay capacidad de razonar y el hipocampo se inactiva, con lo que los recuerdos se quedan fragmentados. Este síndrome ha protagonizado guiones de conocidas películas sobre dobles o diferentes personalidades (p.e “Múltiple”).

Pues bien, el cerebro de esta chica, de la que tanto se está hablando, reaccionó de una forma “no activa” como un ratón ante la llegada de un depredador y así lo explica en sus declaraciones donde describe cómo su sistema de defensa le activó “la congelación”.

Además, si se conoce el mundo emocional y el de sus reacciones, se puede deducir tras su discurso que describe un trauma, entre otras razones porque detalla perfectamente el efecto que en ella se produjo.

Es del todo, de falta de conocimiento emocional, juzgar a una persona por “no huir”, por “no defenderse” o “por no luchar”.

Hago un llamamiento a través de este artículo, a la responsabilidad sobre la necesidad de “formación emocional”. ¡Gracias a todos por compartir su lectura!

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