ElenaAlfaroenelEconomista9junio2016“Si un mercado determina tu precio es que no tienes estrategia”. Así encabezaba el diario El Economista, el artículo sobre las conferencias que tuvieron lugar en el XI Congreso de Mediadores de Seguros el pasado 2 de junio entre las que puse el foco en algo que sorprendió a los asistentes: la variable emocional.

Fueron varias las conferencias de carácter apocalíptico que escuché, parecía que no había otro tema en el congreso: la bajada de precios, la competencia entre los propios agentes, la amenaza de que la banca pusiera sus ojos en el mundo de los seguros ante la bajada de los tipos de interés, etc…

Otro foco de interés eran los “millenials”, que se describían como si fueran seres ajenos a nosotros mismos, como “pseudoextraterrestres” con un “smartphone” en la mano, lo que traía otro mensaje del «fin del mundo» a aquel que no estuviera activo en la era digital. Es decir, todo aquél que no estuviera ofreciendo un producto “digital” no estaría pudiendo ser competitivo para los millenials.

La pregunta que lancé a los asistentes fue, ¿es que los millenials no tienen padres, hermanos, amigos,…? Personalmente, yo tengo un agente de seguros porque me lo recomendó mi padre. ¿No estamos perdiendo el sentido común por una emoción (el miedo) generado por la incertidumbre? Si algo hay inmutable en la historia de la humanidad es que somos “seres emocionales”, por tanto, ¿no estaremos dejando de lado lo verdaderamente importante?

En mis post publicados durante los días pasados, estuve hablando de la fórmula del éxito personal (SEDA) y sobre su posible vínculo con la fórmula del éxito en las organizaciones (REINREFA).  Tras relacionar cada variable de las dos ecuaciones terminé concluyendo con una pregunta: ¿qué es el afecto (variable A: de la fórmula SEDA) en las organizaciones?

El “afecto” tiene que tener que ver con “ser querida” por los consumidores, por los distribuidores, por los proveedores y eso puede tener mucho que ver con el “sentimiento de pertenencia” de los empleados teniendo implicaciones en la fama que pueda alcanzar la compañía o la marca. Otro término, que también estamos muy acostumbrados a ver cada vez más en las portadas de las principales publicaciones de “management” es el de “engagement”, que puede asimilarse a «compromiso o implicación» utilizado en el ámbito de las relaciones laborales y con la cultura organizacional que se identifica con el esfuerzo voluntario por parte de los trabajadores de una empresa o miembros de una organización.

En su conjunto, el afecto en las organizaciones viene reflejado en lo que yo llamo grado de “fascinación” producido entre los distintos «stakeholders».

¿Y cómo empezar? Todos tenemos algo que nos puede hacer fascinantes. La cuestión es identificarlo, potenciarlo y dejar de obsesionarnos con la competencia. Aquí lo explico para el canal de televisión del congreso:

 

Nos vemos pronto para seguir comprendiendo la importancia de la fascinación en las organizaciones.

“To be continued”

 

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