images“Todos los que nos dedicamos a la estrategia hemos oído hablar alguna vez de las cinco fuerzas de Porter” Hablando de este modelo el pasado viernes en nuestro Management Boarding Meeting, me inspiré para escribir el siguiente post.

Porter es un profesor de la Harvard Business School, conocido por un modelo que explica los factores que hay que tener en cuenta a la hora de elaborar una estrategia para entrar o competir en un determinado mercado. Una de ellas es la competencia. Tomemos el ejemplo de un mercado bancario. En la mayor parte de los casos contra quien nos enfrentamos es con empresas similares. En este ejemplo el Santander seguiría al BBVA.

La segunda fuerza de Porter es la amenaza de nuevos posibles entrantes en el mercado. Por ejemplo la posible entrada de un Banco Chino.La tercera son los productos sustitutivos. Una empresa ha de vigilar aquellos productos que pueden sustituir a los producidos. En el ejemplo que nos ocupa un producto sustitutivo podrían ser las compañías de venta de oro que entran para hacerse con el ahorro desplazando la figura de los depósitos.

La cuarta fuerza es el poder de negociación de los clientes y la quinta fuerza es el poder de negociación de los proveedores. Dicen que la sexta fuerza es el gobierno. Ejemplos de esto sería el poder del Banco Central a la hora de fijar las condiciones al resto de los bancos y la Comisión Europea.

Ahora bien, en todo este exhaustivo análisis ¿dónde se dedica un capítulo a las emociones generadas? Yo creo que en este modelo de reconocido prestigio se describe un análisis de los comportamientos de distintos agentes que podrían tener alto impacto en un negocio. Pero, ¿dejan de ser personas? Hay personas por todos lados.

Por otro lado propongo una pregunta: ¿por qué siempre se expresan los atributos y las formas de las estrategias en términos funcionales?¿No son una barrera de entrada los vínculos emocionales establecidos entre clientes y empleados de las compañías?¿No significan “poder” los lazos establecidos y las experiencias ofrecidas? Donde están la «confianza generada», «el agradecimiento por la ayuda recibida», «la frustración por la prepotencia percibida», etc..

Desde mi punto de vista la identificación de las emociones generadas en competidores, clientes, proveedores,etc (“stakeholders” en definitiva) es crucial para poderlas gestionar. Por tanto, habría que considerarlas dentro del modelo de forma más explícita y hacer de ellas una ventaja competitiva. Parte de esto lo explico en mi nuevo libro que verá la luz en breve. Y vosotros, ¿qué creéis?

 

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